Avilés enseña sexo
Instituciones públicas y privadas distinguen al Centro de Atención Sexual como un referente nacional.
Es media tarde en el Palacio de Maqua, uno de los centros neurálgicos del Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Avilés. La actividad es frenética en todas las salas. En una de ellas, el sexólogo Iván Rotella atiende a un grupo de chicas. Les resuelve sus dudas sobre sexo, como hace con cerca de dos mil personas cada año en Avilés. Es el responsable del Centro de Atención Sexual de Avilés (C.A.S.A.) y una de sus tareas es la atención personalizada.
La cita con LA VOZ para hablar del centro se ve interrumpida varias veces. Iván se disculpa, sale un momento del despacho y al momento entra, coge un puñado de preservativos y se los da a un grupo de jóvenes que aguarda en la puerta con naturalidad. «Hoy han tenido suerte. Esto no es un expendedor de preservativos. Aprovecho que vienen, los siento en el despacho y les doy la charla», explica.
Normalizar la educación sexual ha sido el principal logro del centro, dependiente del Ayuntamiento de Avilés desde su puesta en marcha en 2006, bajo la gestión de la Asociación Asturiana para la Educación Sexual, presidida por la sexóloga Ana Fernández. «Surgió de la necesidad. Vengo de un centro que había en Gijón y allí recibíamos muchas peticiones de Avilés. Además, a los centros educativos no les importaba pagar por el servicio. Hablamos con el Ayuntamiento, le dimos muchas vueltas y Luis Ramón Fernández Huerga, que era el concejal de Juventud, lo puso en marcha», añade Rotella. Ahora, destaca el impulso que ha recibido el centro con Paula Bartolomé al frente del área de Juventud y Yolanda Alonso como concejala de Bienestar Social, «que han visto el potencial, no sólo para atender a jóvenes, sino también a otras concejalías que lo precisan en servicios como el de salud mental».
Lo que empezó siendo un servicio básico de formación de jóvenes en los centros educativos y en la sede del C.A.S.A. en Maqua, poco a poco ha extendido sus redes hasta convertirse en una referencia de consulta para todas las personas que lo requieran, sin límite de edad.
En el ámbito educativo, el programa 'Aprendiendo a entendernos' se aplica en los siete institutos de Educación Secundaria de Avilés, más el Colegio Principado. Se realizan tres intervenciones a lo largo de cada curso, con el complemento de la atención del Centro de Atención Sexual por varios medios, presencial, vía telefónica o a través de internet. «El correo electrónico y las redes sociales funcionan muy bien. Por teléfono los chicos se ponen muy nerviosos, aunque funcionan muy bien las consultas en persona, porque cuando nos ven en clase cogen confianza y lo ven natural», explica Iván Rotella.
Ellas, mejor que ellos
El centro contó con la participación de 2.165 personas durante el año 2009. En cuanto al perfil más habitual, más del 60% tiene entre 14 y 17 años. Las principales dudas se refieren al inicio de las relaciones sexuales, el preservativo, la píldora del día después, los cambios corporales y la respuesta sexual (sensaciones, orgasmos, erección, etcétera).
Por sexos, el porcentaje se ha equilibrado y ha aumentado el número de chicos que se han acercado al centro. Siguen siendo las chicas las que más consultan, pero ya no hay 16 puntos de diferencia como sucedía en 2008, y esta vez es de sólo 5 puntos (el 52% de las personas que consultan son chicas y el 47% chicos).
«A esas edades noto que cada vez hay más influencia de los medios de comunicación. Cuando nosotros éramos pequeños sabíamos tres o cuatro cosas y las importantes eran diez. Ahora, saben tanto que no saben manejar la información, no saben lo que es importante. Les falta formación y herramientas», asegura Rotella. Para el sexólogo, «la calidad de la información que reciben es espantosa. Teclean 'sexo' en internet y sólo sale pornografía. Sólo saben tonterías, términos de porno japonés y cosas raras. Las chicas leen más y se lo toman más en serio. Los chicos son un desastre».
Comunicación, confianza, respeto y opciones. Son los cuatro términos que reflejan los objetivos del Centro de Atención Sexual de Avilés con los jóvenes. Por eso a Iván Rotella le gusta más hablar de «educación de los sexos». El sexólogo va más allá y cree que habría que hablarles de sexo a los niños desde los 3 años en los colegios. «Educación sexual no es educación genital. Hay que hablarles a esas edades de lo que es ser hombre y mujer, y lo que significa, más allá del coito, penes o vaginas. Igual que en matemáticas a los tres años no les hablas de ecuaciones, sino de números, no les vamos a hablar de coitos, pero sí de como es su cuerpo, para ir subiendo gradualmente según la edad».
El resultado de esa formación se vería reflejado en los adolescentes. «Cuando lleguen a la adolescencia, el desbarajuste hormonal será el mismo que hay ahora, pero podrán afrontar mucho mejor la edad que tienen, evitando tonterías y riesgos», añade Rotella. Ahí entrarían temas más profundos y la posibilidad de educar en valores «como el respeto entre los sexos. Esa es una base en la que trabajamos, en respetar las distintas orientaciones del deseo».
El sexo y la moral
En la adolescencia, una de las consultas que más se atienden desde el Centro de Atención Sexual se refiere a la píldora del día después. «Hay que dejar claro que no es un método anticonceptivo, su uso es de emergencia para solucionar algo puntual, no se puede abusar. Sólo evita embarazos, no evita enfermedades», afirma el sexólogo.
¿Cómo influye la moral en un profesional que les habla a los jóvenes de sexo? «Doy charlas en parroquias y colegios concertados y no tengo ningún problema. Yo les digo a los jóvenes lo que hay, no lo que deben hacer. Luego cada uno decide qué hace. No les incito a nada ni les pido que hagan nada», responde de forma rotunda Rotella. En cualquier caso, matiza acerca de la píldora del día después que «evita que se produzca la concepción, por lo que no es abortiva. Si hay embarazo y toman la píldora no pasa nada. El lío que se monta con eso es moral, no científico».
Pero las consultas que atiende el centro abarcan otras franjas de edad. Eso le permite a Iván Rotella tener una perspectiva de las inquietudes en distintas etapas de la vida. Y también desmontar varios mitos.
El primero, el que apunta a los adolescentes como los más irresponsables a la hora de practicar sexo. «Es como cuando se habla de los jóvenes como locos al volante, cuando los que más se matan son mayores de 35 años. Pues en el caso del sexo, más del 80% de los embarazos no deseados se registran en chicas mayores de 18 años, sobre todo entre 25 y 35 años», defiende. Además, rompe una lanza en favor de los jóvenes, «porque no son tan descerebrados como los pintan ni como salen en el telediario».
El mito del orgasmo vaginal
¿Cuál es el mayor mito que tiene que desmontar un sexólogo? «El de la penetración como principal fuente de placer. Parece ser que los chicos son sólo un pene, así nos lo dice una educación cultural, social, y sobre todo tecnológica, que nos insiste en hablar de tamaños o si sube más o menos», dice Rotella. Esos prejuicios, según su opinión, «se han trasladado a las mujeres, que no están tan preocupadas por sus genitales, pero se ven arrastradas por ese concepto, y buscan un orgasmo con penetración vaginal, cuando en la mayoría de los casos no existe».
En ese contexto social, las mujeres «quieren sentir tantas cosas, que al final las relaciones son frustrantes y no cubren ni la mitad de las expectativas. Tanto hablar de resistencia, de orgasmos, de kamasutra... Buscan el rendimiento, y eso no tiene nada que ver con el placer».
¿Y qué pasa en la tercera edad?, ¿se acabó el sexo? «El sexo finaliza cuando finaliza la persona», sentencia Rotella. El sexólogo también lo tiene claro en este aspecto. «El órgano sexual más grande del cuerpo es la piel, no son los genitales. A esas edades se puede sentir placer, deseo, amor...», asegura.
En la franja de edad a partir de los 65 años, «todo son ventajas. No tienen el agobio de los niños, las mujeres no pueden quedar embarazas, están jubilados, tienen mucho tiempo y les apetece disfrutarlo a tope. El sexo aporta muchos beneficios para el cuerpo, tanto a nivel físico como emocional».
Esas ganas de aprender se traducen en las charlas que imparte Iván Rotella a colectivos de personas mayores. «Te dejan hablar quince minutos y luego están dos horas haciéndote preguntas. Tienen muchas dudas, sobre temas médicos, el funcionamiento del cuerpo, sus condiciones físicas y el placer», explica. Para ellos, un consejo básico: «No se pueden limitar al concepto tradicional de sexo coital, genital, de pene y vagina. Eso se acaba a una determinada edad. Pero sentir placer, disfrutar, compartir..., eso es algo eterno».
Un «recurso referente» en la Estrategia Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y «ejemplo de buenas prácticas en educación sexual» para la Xunta de Galicia y el Congreso Estatal de Profesionales de la Sexología. El Centro de Atención Sexual de Avilés (C.A.S.A.) se ha convertido en una referencia para instituciones públicas y privadas a nivel nacional. Con menos de cuatro años de actividad, el servicio municipal de atención gratuita asiste a más de dos mil personas de la comarca cada año y ha logrado normalizar la educación sexual en los centros educativos públicos.
Fecha creación: 01-02-2010
Última modificación: 01-03-2010
Autor/Fuente: Alberto Santos / La Voz de Avilés
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